Hoy es mi cumpleaños y, para terminar el día, quiero regalarme la satisfacción de publicar este post. Las que también tenéis blog entenderéis perfectamente ese momento mágico... ese instante en el que haces clic y pulsas por fin el botón de "Publicar", tras minutos (u horas) ordenando ideas, corrigiendo textos y seleccionando fotos. Y además... quería enseñaros mi cena de Nochebuena.
Una cena para disfrutar con los cinco sentidos.
La verdad es que en mi familia nunca hemos prestado demasiada atención al menú de Nochebuena, y mucho menos a la decoración del evento en cuestión. Nos bastaba con juntarnos, comer cosas sencillas y hablar durante horas.
Pero este año ha sido diferente: Juan y yo, aprovechando la reciente apertura de Shalakadulah y nuestras ganas de hacer cosas bonitas (y ricas), hemos tomado el mando y nos hemos propuesto deleitar a a los nuestros. Y le tocó empezar a mi familia con la cena del día 24.
La llegada
Qué momento tan genial cuando entraron por la puerta mis tíos y mis abuelos: se quedaron alucinados con todos los detalles de la mesa, la casita de jengibre, las minutas, los marcasitios... Todos buscando la estrella con su nombre, y leyendo el menú para averiguar los aperitivos que habíamos preparado. Y mi abuela, encantada con el plato principal bautizado como "Cordero de la abuela" (no podía llamarse de otra manera...)
Así es como se encontraron la mesa:
La mesa
Elegí una decoración basada en los colores blanco y dorado, típico del estilo escandinavo; y, para que no fuera tan monótono, añadí unos toques de rojo (en el menú, en las servilletas y en las etiquetas de las botellas de agua) y marrón (las piñas y las estrellitas de madera que salpiqué por toda la mesa). A última hora añadí dos mandarinas con sus hojitas, y la verdad es que me encantó el resultado.
La vajilla y la cubertería me venían dadas, así que ahí no pude intervenir (hubiera puesto cubiertos dorados, me encantan...) Y con la cristalería, como no había ocho copas iguales, decidí lanzarme a la asimetría absoluta: cada una de una forma y tamaño; creo que hasta quedó mejor, más original :)
Los panes, de diferentes formas y sabores (cereales, pipas de calabaza y pipas de girasol), iban colocados sobre blondas pequeñas de color blanco. Y para el agua, dos botellas de cristal labrado.
La minuta
Una de las cosas que más les gustó fue la minuta. Quise hacer algo sencillo y elegante, con algún detallito navideño: por eso el título en color verde y el trineo de Papá Nöel en rojo, los colores de navidad por excelencia.
La tipografía que utilicé fue Channel: me parece súperbonita para este tipo de trabajos y últimamente es de mis preferidas. Y el papel, como no encontré blanco perlado, finalmente fue papel cebolla: lo más simple es a veces la mejor elección.
Los marcasitios
Otro detalle que gustó mucho fueron las estrellas con el nombre de cada invitado para indicar dónde se sentaba cada uno. Cuando se marcharon, todos se llevaron a casa la suya :)
Las hicimos con pasta de modelar, cortadores metálicos y plantillas de letras para los nombres. Y las dejé sin pintar para mantener el "estilo escandinavo" de la mesa; aunque, viéndolas puestas, hubiera preferido pintarlas en dorado o rojo: apenas destacaban... y además hubiera sido una bonita nota de color en la mesa. Como de los errores se aprende, ya lo sé para la próxima.
El menú
Aquí el 95% del mérito es de Juan: él lo pensó, eligió los ingredientes y elaboró la mayor parte de las cosas. A mí me gusta ayudarle, pero reconozco que me estreso bastante en algunos momentos... y además yo estaba liada con la decoración.
La verdad es que quedó PERFECTO: un montón de entrantes ricos, un sorbete para refrescarse antes del cordero, y un postre riquísimo.
Os pongo los platos del menú y, si a alguien le interesa alguna receta, ¡no tenéis más que preguntar!
La casita de jengibre
Y por último, para decorar la mesa de los dulces navideños, puse la casita de galleta de jengibre, que por fin quedó bien (salvando algunos defectos) y
parecía salida de un cuento (
esta vez no del de Los tres cerditos...)
En unos días publicaré un post con la receta para hacer la glasa (clave para un buen resultado), el paso a paso y algunos truquillos sacados de mi experiencia.
Aunque la casita decoraba por sí sola, añadí otros elementos: la palabra "Xmas" en letras de madera blanca, unas bomboneras con mazapanes de Toledo, un pie de cristal para los turrones, piñas naturales y estrellitas doradas de papel con purpurina... Resultado: un rincón muy navideño.
Y con esto termino mi crónica de una Nochebuena muuuy especial: un pelín fuera de hora, porque ya no es mi cumpleaños... Pero lo voy a hacer de todas formas >> PUBLICAR ☺
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